Daño muscular inducido por ejercicio (fase inicial)


El ejercicio desacostumbrado prolongado que involucra acciones de alargamiento muscular (excéntrico) puede ocasionar una disrupción muscular ultraestructural, un acoplamiento de excitación-contracción alterado, inflamación y degradación de las proteínas musculares.

 

Ciertas variaciones génicas, o polimorfismos, se han asociado con el daño muscular inducido por el ejercicio (es decir, las personas con ciertos genotipos experimentan un mayor daño muscular y requieren una recuperación más prolongada después del ejercicio extenuante). Saber cómo responderá alguien a un tipo particular de ejercicio podría ayudar a los entrenadores/fisioterapeutas a individualizar el entrenamiento de sus atletas/pacientes, maximizando así la recuperación y la adaptación, al tiempo que se reduce el riesgo de lesiones asociadas a la sobrecarga muscular.

 

FASES DEL DAÑO MUSCULAR

 

El ejercicio puede producir daño muscular a través de una serie de alteraciones de dos tipos, algunas de inicio temprano y de origen mecánico, mientras que otras son consecuencia de las anteriores y consisten en el proceso inflamatorio.

 

Los modelos más utilizados en el entrenamiento son el ejercicio excéntrico (mediante contracciones aisladas, saltos o descenso) y el análisis posterior a la competencia de alguna prueba, por ejemplo maratón.

 

Este tipo de ejercicio llamado ejercicio excéntrico (estiramiento rápido del músculo por contracción) se incluye con éxito en el entrenamiento de diferentes contextos deportivos mejorando la fuerza muscular, la coordinación y el rendimiento a través de la mejora en el reclutamiento de unidades motoras, un aumento en la mejora de los reflejos y cambios en las propiedades elásticas de los músculos y el tejido conectivo. Sin embargo, al contener una fase de ejercicio excéntrico, está altamente asociado con el daño muscular y el dolor.

 

Como las personas mayores parecen ser más susceptibles al daño muscular inducido por el ejercicio que los adultos más jóvenes, las personas mayores con una predisposición genética a un mayor daño muscular pueden tener un mayor riesgo de desarrollar una lesión en la unidad músculo-tendón.

 

La primera fase del daño muscular implica daños en las estructuras musculares encargadas de la contracción de las miofibrillas y suele cursar con daños en las proteínas que forman estas estructuras mecánicas, como el colágeno, la actina, la miosina, la desmina, la titina y otras proteínas que interaccionan con el citoesqueleto celular.

 

GEN O REGIÓN ESTUDIADA


 

    • ACTN3

 

    • MYLK2