Adicción a la heroína


 

La heroína es un derivado opiáceo sintético, utilizado ampliamente como droga de abuso.

 

Fue introducido como medicamento hace más de 100 años, en 1898, utilizado como analgésico potente y remedio eficaz contra la tos, el asma, y la tuberculosis. También se investigó como opiáceo analgésico sustitutivo de la morfina, con menos adicción que ésta; pero posteriormente se comprobó que era un producto mucho más adictivo, y en 1913 se detuvo la producción medicinal o farmacológica de la heroína.

 

La heroína es un polvo cristalino blanco, inodoro, muy fino, pero este aspecto puede variar debido a la purificación a la que se haya sometido.

 

La heroína se fuma, se esnifa, se inhala o se inyecta por vía subcutánea, intravenosa o intramuscular. La vía inyectada fue la forma de uso más común hasta el descubrimiento del SIDA; puede llegar a alcanzar el cerebro en 15 ó 30 segundos. Actualmente es más utilizada la vía fumada o inhalada, calentando la sustancia en papel de aluminio e inhalando los vapores que desprende a través de un rulo o tubo.

 

EFECTOS

 

Los efectos a corto plazo de la heroína incluyen una oleada de euforia y confusión mental.  Después de esta euforia inicial, se pasa a un estado en el que se alterna estar entre despierto y adormecido. La heroína deprime la respiración, por lo tanto, la sobredosis puede ser fatal. Los usuarios que se inyectan la droga están en riesgo de tener enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA y la hepatitis.

 

GEN O REGIÓN ESTUDIADA


 

 

    • TPH1